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¿Qué hago con el dolor?



 ¿Qué es el dolor emocional?  


El dolor emocional es un respuesta automática que puede paralizarnos, enfurecernos y en los peores casos, lastimarnos severamente. Aunque no lo creas, el ser humano nunca jamás buscará auto-destruirse, nuestro cerebro primitivo se las ingenia, siempre, para sobrevivir. Éste es nuestro instinto primordial. Lo que vemos como reflejo de auto-sabotaje, actitudes tóxicas, etc, son mecanismos de nuestra psiquis que develan nuestro estado del ser. Aquello que esta en planos subconscientes que al no tratarse pueden derivar en condiciones clínicas complejas y desordenes psicológicos como la depresión (en estos casos siempre hay que buscar ayuda profesional con urgencia).
 El dolor es una sensación, real, por supuesto, pero es eso, proviene del sentir. Es esta expresión que se desencadena frente a sucesos traumáticos o eventos que no están acordes con nuestros criterios de felicidad, paz, equilibrio.

¿Qué hay atrás del dolor?
Si el dolor es una expresión podemos decir que detrás de él hay otra cosa. 
El dolor puede producirse por insatisfacción, tristeza-pena, ira, baja autoestima, resentimiento, apego, incluso un patrón generacional.
Fundamentalmente, están ligados a un PENSAMIENTO. A un choque de criterios en el procesamiento de la realidad. 

¿Puedo evitarlo?
Esta es una pregunta enorme.
Hay películas, novelas, estudios, publicidades engañosas, toda una cultura con el interés de evitar esta sensación. Vamos corriendo detrás de cosas insulsas, vacías, perdiendo dinero, energía, fuerzas. Pero, sobre todo, desperdiciando la OPORTUNIDAD de encontrarnos con nuestras fibras más íntimas.   

La pregunta correcta sería... ¿Para qué quiero evitarlo?
El dolor es una puerta, un síntoma, al igual que se refleja en el cuerpo. Es el espacio que se abre para conocernos aún más y desarmar conceptos, vaciarnos estructuras psicológicas que ya no sirven. 
Si se evita, se está escapando de un recurso increíble. 

Entonces ¿tengo que sufrir?
No, no hace falta sufrir y caer en un suplicio eterno.
Existe una forma para desajustarle la intensidad.
Pensemos que vamos a escalar una montaña, claramente si no llevamos los elementos necesarios no la vamos a pasar muy bien. Pero si preparamos el equipaje correcto podemos hacer de esa experiencia una escalada única y segura. Lo mismo pasa con el dolor.

¿Cómo nos preparamos para ese viaje? 

Críticas
Puede ser que estés cargando con más de lo que deberías, es mejor dejar atrás todo lo que no sirve. 
Lo primero a soltar son todas aquellas percepciones o visiones de los demás.
Empezá desapegarte de las críticas. Ya tenés suficiente con tus propias perspectivas a desanudar o fortalecer. Que el comentario ajeno no influya. 

Desactivar la Bomba
Antes que estalle todo desactivá los pensamientos automáticos, esos que sabés que detonan tu mente. Los negativos, poco prácticos, dramáticos. Y sobre todo ese circuito en loop de víctima. 
Te aseguro que podes cumplir muchos más roles que sólo ser víctima de la película. Investigá otras opciones, otros personajes. Intentá ser observador/a de la experiencia.  

Fluir en el Silencio
Recordá que el dolor es una sensación, por lo tanto NO LE PONGAS NOMBRE. Sólo fluí con él. 
Si aparece un pensamiento tratá de silenciarlo. Enfocate en atravesar el dolor y dejá que este se desagote. Y por último...

Aceptar

No te resistas, mientras más rápido lo atravieses mejor vas a recuperarte. 
Son experiencias que te pueden llevar a un lugar mucho mejor. 
Sé amable siempre ante cada proceso, no te cuestiones, ni te juzgues. 
Todxs estamos escalando nuestras propias montañas. Algunas más altas, con climas diversos, otras pequeñas, con geologías físicas tan particulares que cada unx se vuelve experto de su propio viaje. 

Si llegaste hasta acá es porque estás listx para embarcarte en una nueva aventura y convertir tu dolor en una experiencia positiva. 


Éxitos! 

Caro Calen


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